beatriz recicla |
Cuando era niña pensaba que los tacos eran el sonido del éxito. Hoy, aunque sin éxito, me doy cuenta que también llega en zapatillas. |

Reciclar puede ser una práctica ineficiente.
Sé que suena raro que yo les diga esto, pero es verdad.
El reciclaje es una de las 3R, muy de moda últimamente. Pero para que estas no pasen de ser una moda y se vuelvan realmente una práctica en pro de la sostenibilidad, debemos reflexionar un poco sobre cada una de ellas y la importancia de respetar el orden en que están propuestas. Solo así haremos que el reciclaje no pase de ser una práctica ineficiente.
Y es que me refiero a que, encabezando las 3 “R”, se encuentra el REDUCIR. Reducir es la “R” más importante de todas ellas. Logramos reducir pensando antes de comprar. Aquí, algunos ejemplos: comprar solo lo que necesitamos, comprar a granel, usar una bolsa de tela para el pan, apagar las luces y equipos que no usamos, etc. De ahí, sigue la segunda “R”: REUSAR. Esta es la “R” que más me gusta. Tampoco, es casualidad que se encuentre en el medio, entre reducir y reciclar. Esta “R” apoya a las otras dos. Por ejemplo, si yo reuso una botella de plástico y la vuelvo a llenar de agua, estoy reduciendo también, ya que haré uso de una botella menos. Lo mismo con los papeles, si los reuso por la parte posterior, estoy reduciendo el consumo de papel nuevo. La ropa vintage puede ser una práctica muy fashion de reuso también.
¿Lo ven? Reusar apoya a Reducir.
Recién ahí, después de haber reducido y reusado nos toca el reciclar. Es decir, después de haberle sacado el jugo a las cosas podemos desecharlas, clasificarlas y enviarlas a la industria del reciclaje. Claro que también podríamos reciclarlas en casa con alguna técnica artesanal y confeccionar un producto nuevo con nuestro desecho. Aquí es cuando el reusar y el reciclar casi casi se mimetizan y parecen uno. No me voy a detener en explicar las diferencias entre una y otra; en este momento, quizás sea motivo para otro post. Lo importante es que las practiquemos respetando ese orden y no estemos cayendo en una falacia al pensar que podemos consumir todo cuanto queremos, ya que, después, podremos reciclar los residuos. Ese sería un pensamiento muy primario. Hagamos un esfuerzo y como siempre les digo, pensemos antes de consumir.
¡Y que vivan las bolsas de tela!